Por razones de trabajo viajo bastante, sobretodo a nivel nacional. Este año ha sido un año viajero y he tenido la oportunidad de conocer y reconocer algunos hoteles de nuestras ciudades capitales.
Uno de ellos es el Hotel El Prado ( www.hotelelprado.com.co ) de la cadena DANN en la muy hermosa y querida para mí, ciudad de Barranquilla, hotel al cual no iba desde hacia por lo menos diez años porque siempre voy (y hasta ahora seguiré haciéndolo) a mi también querido Hotel Barranquilla Plaza del cual comentaré en futura ocasión.

Personalmente prefiero el hotel pequeño y familiar donde el trato humano sea más personalizado. Los megahoteles de cadena no obstante tener todas las variables tangibles relacionadas con el servicio identificadas y controladas, las intangibles se escapan de ese control y estas son realmente las que a nosotros transeuntes nos enamoran en muchos casos.
El Hotel El Prado como hotel, no causó en mí una impresión diferenciadora, su arquitectura colonial, herencia de la antigua Barranquilla, ha sido dañada en muchos sectores del mismo, efecto de la necesidad de construir obras civiles necesarias quizás para adecuarse a la vida moderna, sin tratar de integrarlas de manera coherente al hermoso pasado arquitectónico.
La caseta de mantenimiento o de maquinaria, frente a la fachada principal, es toda una aberración, al salir de mi cuarto me encontraba con esta caseta y realmente era un contraste absurdo frente a la suntuosidad de la avenida.
El restaurante principal, obra arquitectonica que intenta sin lograrlo acoplarse a la línea del hotel, es un gran cubículo que destruyó el bello paisaje interno frente a la piscina. Dos alas de habitaciones dan sobre el techo de esta construcción restando sensaciónes placenteras a la visión.
Me asignaron cuarto en la parte antigua, no conocí la nueva pero averiguando me dicen que todos los cuartos son iguales. Hotel de cinco estrellas donde realmente para esta categoría sus cuartos dejan que desear.
Carta de alimentos sin nada excepcional manteniendo una buena calidad de presentación y preparación.
Rescatable, el ambiente de la piscina, sus palmeras, arbustos y cuidada vegetación. El bar que da a la piscina, realmente relajante, estuve trabajando con mi portatil allí y sumado a la buena atención que me brindaron, las horas de trabajo fueron realmente productivas.
Pero algo que causó un profundo impacto y que jamás lo habia encontrado en otro hotel, me sucedio allí…
Una noche al regresar de la jornada laboral, habia pasado la camarera por el cuarto haciendo el servicio nocturno. Mi cama estaba preparada para un buen dormir, pijama ordenada y lista, aire adecuado y noto entonces que en lugar del tradicional chocolate, encuentro una nota elaborada de puño y letra de la misma camarera, con estilo y ortografia que revelaba su escaso nivel académico, donde decía:
- “Señor (mi apellido) espero tenga Ud. una buena noche. Que Dios le acompañe. Felices sueños”.
Me tumbó, me hizo sentir cuando era niño y mi madre me despedía, el chocolate y los demás detalles arriba mencionados pasaron a un segundo plano. Podía imaginarme a esta mujer sentada en el escritorio haciendo este esfuerzo por hacer sentir bien a su cliente y lográndolo claro esta.
El secreto del servicio esta en estos intangibles, en la generación de sentimientos especiales en el cliente. En la gestión honesta del sentimiento.
A este hotel de cinco estrellas en mi sistema de evaluación le doy UN SOL




estimado amigo. he leido con atencion su nota, y en verdad he notado en gran detalle la decripcion del querido hotel del prado en mi querida barranquilla.Me dispongo a salir de vacaciones, y no me decidia aun, a que hotel ir, despues de leer su articulo, me he decidido, ire al hotel del prado.gracias por su ayuda.santiago montoya