Ahora si puedo comentar abiertamente. No lo habia hecho porque estaba trabajando como consultor para una organización que cubría todos los gastos y no queria pasar como problemático pues, quisieron quizás enviarme al “mejor hotel” de Medellín.
En el mes de septiembre viaje por razones de trabajo a la “ciudad de la eterna primavera”. Durante el vuelo entablé conversación con un empresario “paisa” quien amablemente me ofreció su transporte desde el aeropuerto al Hotel Intercontinental en Medellín. Hermoso trayecto, cada vez encuentro un paisaje nuevo para mis ojos. Me facina Medellín y realmente estaba emocionado ante la perspectiva de aprovechar mi viaje, visitar viejos amigos, ver hermosas mujeres y degustar la deliciosa cocina antioqueña.
Pero el calvario comienza desde ese primer momento. La avenida que da frente al hotel se encontraba en trabajos de ampliación y por lo tanto la fila de carros sin movimiento se presentaba a lado y lado de los dos carriles. Dejarme en la entrada principal del hotel se convertiría en una odisea de media hora más por lo menos y la verguenza con mi acompañante quien realmente estaba de prisa por llegar a su trabajo, no me permitiria aceptarlo.
Mi propuesta logicamente fue dejar el transporte frente al hotel y pasar a pie y con los tres equipajes que llevaba (Ropa, material de trabajo y maletín de tecnología claro está). Desde la entrada inicial frente a la vía, alguien me trasladaría a la entrada principal que se encuentra aproximadamente a 160 mts y en ruta ascendente.
Cuando llegué a la entrada inicial (después de varias peripepcias esquivando vehículos), pedí el favor a los celadores de la entrada que llamaran para que me trasladaran al hotel, su respuesta (para asombro mio) fué - “que pena señor pero no hay transpote hasta allá“-. A pesar de invocar todos los “tips” conocidos de servicio al cliente, a subir con mis tres maletas la colina correspondiente.
Tres maletas, calor, logicamente los aproximados 160 metros se multiplicaron por tres. Pero en fín, todo esto se borraría porque llegaría a un famoso hotel de cinco estrellas. Que bien! me recibe un botones y me ayuda con las maletas. Voy sediento, allí en la recepción como en muchos hoteles me ofrecerán de tomar. Dos jovenes niñas atienden cada una a sendos turistas en su proceso de “check in”. Debo esperar…ninguna finalizaba…problemas con el sistema…veintres minutos por reloj hasta que me atendieron! Me moría de la sed y lo único que había eran granadillas en un recipiente, donde el recién llegado tenía que partirlas y buscar donde botar las cáscaras.
Cuando llegó mi turno comprendi la causa de la demora (creo). Cada pantallazo, se demoraba en salir por lo menos tres minutos. Mala noticia…yo debia quedarme durante tres noches y tan solo había posibilidad para dos. Error de mi empresa cliente o error del hotel? No se sabía porque la reservación se habia hecho telefónicamente y estaban esperando la carta oficial. Expliqué el problema y la dificultad que tendría cambiando de hotel por una noche. Respuesta tajante - Lo siento, no hay nada que hacer, debe desalojar el cuarto un día antes, no obstante, le avisaremos posteriormente si algo se pudo hacer-.
- Señorita a qué horas comienza el desayuno?- pregunté
- A las siete de la mañana.- me responde mecanicamente.
- Tengo un problema- le digo- debo estar en la oficina precisamente a las siete, no es posible desayunar a las 6½ de la mañana?- No, pero Ud. puede pedir el deayuno a su habitación, sólo que ya no entra dentro del plan americano y Ud, debe cancelarlo aparte.
Me voy a la habitación con ese sabor amargo de tener que desalojar un día antes y cambiar hotel nuevamente, aparte de esto . Quería descansar absolutamente, pero ahora la mente estaba intranquila.




[...] Me alojé en el HOTEL POBLADO PLAZA, que experiencia tan diferente con lo narrado en HOTEL INTER de Medellín. [...]