“El 31 de Agosto de un año que no diré, sucesivos terremotos hundirán a Santafé”
Así le oía a mi abuela cada año y en cada movimiento telúrico, según ella, la profecía del padre Margallo. El padre Margallo sacerdote que vivió a principios de 1800 en la antigua Santafé de Bogotá, predijo la catástrofe que afectaría a la capital Colombiana, predicción que ha viajado de generación en generación por vía oral especialmente.
De la profecía no se sabe si se cumplió en 1917 cuando prácticamente desaparece la zona de Chapinero o si esta, hace referencia a una catástrofe mayor aún no acaecida. El futuro lo dirá y mientras tanto vivamos con la incertidumbre, transmitiendo el mensaje de padres a hijos.
He tenido varias experiencias relacionadas con estos fenómenos, pero realmente no es algo que hasta hoy me preocupara de manera relevante, y digo “hasta hoy”porque de un tiempo para acá mi esposa por conferencias recibidas en su lugar de trabajo, simulacros y demás, nos tiene inquietos al respecto. Una de mis hijas también recibió información relacionada y me han llegado además varios emails con el mismo tema, especialmente uno de la Universidad Jorge Tadeo Lozano invitando a una conferencia sobre que hacer en el próximo sismo de Bogotá!
Actualmente vivo en el piso 11 de un edificio residencial en una de las zonas de la ciudad clasificada como de “alto riesgo” y realmente comienzo a tomar la cosa en serio. No soy experto en el tema y prácticamente lego en el asunto pero hasta donde he podido entender, Colombia y especialmente la región Andina se encuentra ubicada en uno de los cordones telúricos de más alta probabilidad de ocurrencia y riesgo. La ciudad de Bogotá se encuentra en una sabana que en épocas pretéritas contenía una laguna de grandes dimensiones y por lo tanto sus suelos podemos decir que son inestables. Realidad profética o no, lo concreto es que mi amada capital esta dentro de las probabilidades de sufrir una catástrofe de este tipo en cualquier momento y que esta probabilidad se ha incrementado en los últimos años. El que tengamos que sufrir esta experiencia dependerá de la bondad de nuestra madre naturaleza.
Qué hacer entonces como preparación para esta eventualidad? Lo primero creo yo, no volvernos paranoicos pero si estar atentos. Lo segundo, informarnos y lo tercero, diseñar estrategias personales y familiares para reducir riesgos y actuar acertadamente durante el fenómeno y posterior a este.
En los siguientes enlaces encontrarán información pertinente dentro de la cual destaco la recomendación de Doug Coop sobre el “Triangulo de la vida”, algo que si lo tenemos en cuenta las probabilidades de muerte se reducen de manera considerable.
El gobierno Colombiano tiene una página web dedicada a la preparación del ciudadano bogotano en caso de terremotos o sismos, allí se encuentra información y recomendaciones serias.
Espero de todo corazón que nada de esto tengamos que poner en práctica en la realidad.
Enlaces:
- Cartilla didactica
- Historia sismica de Bogotá
- El tríangulo de la vida
- El tríangulo de la vida (Presentación diapositivas)
- Con los pies en la tierra
- American Rescue International
Respuesta a SISMO EN BOGOTÄ
El pasado 24 de junio escribí una entrada en este blog que titulé “SISMO EN BOGOTÁ, las profecías del padre Margallo“. El artículo lejos de la intención de crear pánico o causar un revuelo como el acaecido en esta ciudad capital el pasado 28 de Agosto efecto de la inconsciencia e imprudencia de algunos, se redactó por el contrario, con el propósito de crear consciencia ciudadana sobre la importancia de estar adecuadamente preparados en caso de una eventualidad como esta. De ahí la seriedad de sus “links” que brindan información relevante y objetiva.
La reacción ciudadana el pasado 28 y la cantidad de consultas a mi blog (alrededor de 1500 lectores diarios) me demuestran el estado de alerta permanente, miedo, angustia e inseguridad interiores en las cuales nos encontramos los residentes de esta ciudad.
He leído con atención los comentarios insertos en la entrada correspondiente y no dejo de sorprenderme sobre la cantidad de emociones y sentimientos, pareceres y percepciones tan diversas, pero todas ellas con un fondo común: el miedo. El miedo a morir, el miedo a perder los seres queridos, el miedo a perder los bienes materiales, el miedo a “quedar en la calle”, el miedo a quedar solos.
El que esto llegare a pasar es incontrolable, esta fuera de nuestras manos. Nada podría detener el fenómeno en sí. Eso sí, podemos reducir los riesgos de las consecuencias, pero no evitar la eventualidad.
La probabilidad de ser víctima de un fenómeno sísmico, es parecida a la de sufrir un accidente en la calle o en el baño de nuestro hogar. La de morir de un infarto (para algunos), o en medio de un tiroteo entre “buenos y malos”, o en un vuelo aéreo, la de ser atracado en medio de la noche o en el día también, en un incendio, en medio de un tumulto entrado en pánico. En fin, existen muchas eventualidades que están al acecho permanente como probabilidades de nuestra existencia cotidiana y de las cuales ni siquiera nos detenemos a pensarlas, no podríamos vivir si lo hiciéramos.
Todas esas eventualidades están ahí, como la probabilidad de los sismos pero, debemos continuar con nuestras vidas de manera alegre y positiva, preparados como digo y sin tampoco “dar papaya” como decimos en Colombia. El riesgo de todo esto existe, no aumentemos las probabilidades de que esto ocurra (no transitar solos por calles peligrosas, cuidar nuestra salud, no cometer imprudencias), pero el que suceda esta fuera de nuestras manos.
Algo positivo si existe en todo esto y es que nos hace reflexionar sobre lo bello de la vida, sobre los seres queridos, sobre los dones que hemos recibido, sobre lo que hemos hecho ó no. El darnos cuenta que el siniestro esta detrás de nuestro hombro, nos lleva a valorar lo que tenemos y replantear las relaciones con los seres que amamos porque quizás en el caso de una catástrofe, esto es lo que más importa.
Los terremotos se pueden impedir!
Estoy seguro que el título de esta entrada genera un inmediato escepticismo y tienen toda la razón, sin embargo gran parte de verdad encierra.
La mayoría de estos fenómenos naturales que estamos viendo y experimentando en los últimos años, no son causa del “fin de los tiempos” ante los cuales no queda sino el camino de “entregarnos a Dios”.
Amigos, estos fenómenos en su mayoría son causados por el hombre y cada uno de nosotros contribuimos a que esto suceda… les invito a ver el vídeo de la firma OMNILIFE sobre el calentamiento global, con este video comenzaremos a entender lo que pasa…
Si!… Es la codicia, la ambición, el egoísmo, la ceguera del hombre que desestabiliza día a día a nuestra Madre Tierra. La industrialización no controlada, la tala de árboles indiscriminada, el desecho inorgánico no reutilizado, nuestroa actos cotidianos irresponsables, todo esto ha generado el aumento del riesgo de los fenómenos naturales como los sismos, tsunamis, maremotos, huracanes, erupciones volcánicas inesperadas.
Amigos, es importante tener fe en Dios, pero a Dios debemos ayudarle. Tomemos consciencia de lo realmente sucede y comencemos a ejercer presión para recuperar nuestro planeta porque de seguir así, dos generaciones siguientes no verán lo hermoso que es.
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